Todos necesitamos transporte. Llevarnos de un lado a otro es aparentemente sencillo: subir al vehículo y viajar.
Sin embargo, la vida moderna exige eficiencia, seguridad y voluntad en la forma en que nos desplazamos: el tráfico,
la distancia y la falta de infraestructura complican el panorama urbano, donde se nos olvida que lo más importante
son las personas que lo habitamos.
El día a día nos muestra que la mala conducción es un hábito. Como peatones, conductores o motociclistas, sufrimos
agresiones en las vías de tránsito. Esto proviene de la indiferencia y la inconsciencia en la gente, de aquellos que
anteceden el mal humor o la prisa a la seguridad propia y la de los demás.
Es necesario aceptar que vivimos un problema. Según los expertos, la movilidad será más compleja en los años
venideros, y nuestra actitud será determinante para marcar otro rumbo. Cada día hay más vehículos, más gente
con necesidad de trasladarse; también más congestión, más contaminación, más espacios para la corrupción.
No podemos ser indiferentes; tampoco inconscientes.
Otros han pasado por esto y aprendieron a conducirse. En Francia, por ejemplo, el número de vehículos en circulación
aumentó en 60 por ciento de 1985 a 1991, caso semejante al que vivimos en Guadalajara: en 1995 circulaban
660 mil automóviles, para este año se registra un aproximado de un millón 30 mil unidades. El aumento ha sido
de 64 por ciento en menos de diez años.
Es notable un desequilibrio en el uso de vehículos. La motocicleta, la bicicleta,
y la caminata, por mencionar algunos ejemplos, son alternativas desperdiciadas al temor, a la inseguridad.
Sólo serán útiles cuando comprendamos que el respeto es el primer paso que nos lleva a ganar un beneficio para todos.
En Honda de México nos comprometemos a dar más razones para soñar con la
eguridad y la equidad en las vías de tránsito de nuestro país, con una convivencia que permita heredar el placer
de la conducción, la eficiencia del transporte, pero sobre todas las cosas, el bienestar, la justicia y la armonía entre individuos. No basta con crear vehículos seguros si el peligro es uno mismo, contra la gente, contra el medio ambiente.
.....¿A quién le tenemos coraje? ¿Por qué queremos llegar antes que todos?
Mejorar la movilidad tiene implicaciones económicas, políticas, sociales y culturales. Queremos ser parte de ellas,
más allá de este texto. Deseamos armonía vial.