Les llamamos accidentes pero en la mayoría de los casos no son. En cuanto a vehículos se refiere, lo que calificamos como
"accidente" es un hecho que produjo una pérdida. Sobre ésta, nadie desea ser responsable aunque todos estemos
expuestos a ser culpables.
Cuando ocurre un daño relativo a automotores, en 9 de cada 10 casos
el conductor fue indispensable para provocarlo; en una de cada dos colisiones,
el conductor fue la causa principal ¿Son entonces accidentes los hechos
que vemos en nuestras calles?
Luego vienen pérdidas que van desde cantidades monetarias, tiempo, daños
al medio ambiente, y en los peores casos, personas como nosotros.
Si sufrimos un choque tendremos una pérdida y con ella no estamos
exentos de sufrir una injusticia, como la sufre el convaleciente, el que
debe acostumbrarse a vivir con una lesión o el que tiene que pagar a toda
costa la reparación del destrozo moral y/o material. Hay que sumar que la pobreza de nuestro país acentúa la gravedad
del problema: que el usuario pague con honradez por el descuido de golpear otro vehículo, es todo un reto.
Usar el seguro contra daños no debe juzgarse de inmediato como un gasto. El costo aproximado para asegurar un
automóvil en cobertura limitada es de 2,150 pesos al año; una cuota similar a la que invertiríamos en comprar un
refresco durante 365 días. El daño que causa una colisión, por mínima que sea, será sin duda una cantidad superior
a esta estimación.
El seguro es un enlace para el respeto entre individuos y todos debemos tener uno, sobre todo, para considerar
la seguridad de los demás. Los propietarios de vehículos respaldan su patrimonio, los usuarios del transporte y peatones
no quedan expuestos a sopesar por medios propios un daño severo. Lo mejor es que así tenemos un pretexto para pensar
en la seguridad común y ganamos un sentido de responsabilidad para el prójimo. Si somos responsables reducirá la indiferencia.
Cada conductor debe proteger a los demás con un seguro, sin importar si su vehículo es el más nuevo del mercado.
¿Por qué nadie se preocupa por los autos que circulan en condiciones desfavorables para sus ocupantes y el resto de la gente?
¿Quién regulará la cantidad de automotores en circulación? ¿Quién será el responsable de los choques si los "accidentes"
encuentran siempre un culpable desvalido?
Que la conciencia no nos llegue por una pérdida, sino por la satisfacción de actuar pensando en lo que no queremos perder.
Hablemos de justicia social aplicada a la movilidad.
Honda desea armonía vial.