Las ciudades crecen de manera constante y con ellas el parque vehicular. Para muestra, basta observar Guadalajara: en 1995
circulaban alrededor de 660 mil automóviles; en 2003 lo hacen cerca de un millón de unidades, 64% más.
Esto ha provocado serios problemas de vialidad y contaminación. La calidad de aire que respiramos se deteriora día a día,
las enfermedades respiratorias se incrementan, se pierde el horizonte de la ciudad, y en gran parte es responsabilidad de nuestros
vehículos automotores.
A esto se suma que como peatones, automovilistas y motociclistas no cumplimos
las normas de vialidad, olvidamos el respeto al otro y nos agredimos en las calles.
La movilidad será más compleja en los próximos años y nuestra actitud será
determinante para marcar otro rumbo. ¿Queremos que la situación empeore?
Nuestros actos hablan por sí mismos. Nos habituamos a conductas riesgosas
como viajar sentados en la caja de una camioneta, no usar las luces de dirección
ni darle un servicio periódico a nuestros vehículos, hechos que son una importante
causa de accidentes. Muchas veces nos escudamos en la falta de recursos
económicos, cuando en realidad lo que nos falta es conciencia ciudadana.
Un vehículo que circula con desajustes en la suspensión, frenos o motor, tendrá una respuesta torpe en caso de emergencia.
Si un automóvil viaja a una velocidad de 60 km/h y tiene que frenar repentinamente, tardará poco más de 30 metros
en detenerse. Con frenos en mal estado, la distancia podría duplicarse.
¿Cuánto respeto tenemos por nuestra vida y la vida de los demás?
Que la conciencia no nos llegue por una pérdida.Todos tenemos el compromiso de evitar accidentes, preservar el medio ambiente
y mejorar nuestra sociedad. Hay que preguntarnos ¿qué podemos hacer?
Una buena medida es respetar las normas de seguridad, si somos automovilistas, viajar con el cinturón de seguridad y realizar
inspecciones preventivas para asegurar el buen funcionamiento del auto; si conducimos moto, usar los artículos de protección,
como el casco; si caminamos, utilizar los puentes peatonales, etcétera.
Otra acción a favor es contar con un seguro contra daños, que es un enlace de respeto entre individuos y un respaldo al
patrimonio personal.
También podemos aportar nuestro grano de arena al usar un medio de transporte alternativo. La motocicleta, la bicicleta,
y la caminata, son opciones que ayudan a preservar al medio ambiente y que están desperdiciadas por el temor a la inseguridad .
Todos compartimos responsabilidad y podemos contribuir a lograr una convivencia armónica, pero para ello debemos propiciar
que cada vehículo sea tratado en igualdad de circunstancias y con justicia, pagando impuestos proporcionales a los perjuicios
que ocasiona (espacio, peso, contaminación, etcétera).
En Honda de México creemos que muchos de los problemas de tráfico y ecología de nuestro país pueden solucionarse con una
conciencia ciudadana. Para convivir en armonía necesitamos ser ciudadanos responsables. ¿Cuál es el futuro que queremos?
No hay que olvidar que éste está en nuestras manos.
Honda desea armonía vial para todos.